Hay deportes y actividades físicas que, como las modas, vienen y van. Otros, sin embargo, se asientan con firmeza porque sus beneficios para la salud son evidentes y enganchan. Es el caso del SUP -stand-up paddle-, un deporte en sí
que constituye también un entrenamiento perfecto para muchos otros. La época estival es perfecta para iniciarse en esta práctica deportiva que, además de favorecer la tonificación muscular de todo el cuerpo y ser recomendable para todos los públicos, se erige como el entrenamiento perfecto del sistema propioceptivo.

 

El SUP es más que una moda pasajera y las cifras lo confirman: las licencias federativas de SUP o paddle surf han crecido de forma exponencial desde que hace diez años llegara a España este deporte, sobre todo en comunidades en las que el surf era muy minoritario, según la Federación Española de Surf; dos españolas -Susak Molinero y Laura Quetglasestán entre las mejores 15 profesionales del SUP en el mundo y, en categoría masculina, Rafael Sirvent entre los 50, y nuestro país es sede de unas 40 pruebas oficiales de SUP al año, repartidas por todas las comunidades autónomas. El auge de este deporte se ha trasladado además al ámbito del turismo activo: quedan pocos ríos, lagos o playas sin su escuela de SUP o centro de alquiler de tablas y remos. Y esto es muy buena noticia, porque se trata de un deporte de lo más saludable. De todos los beneficios que aporta la práctica del SUP, el más evidente es la mejora de la
propiocepción. La revista científica especializada en envejecimiento y actividad física Journal of Aging and Physical Activity publicaba recientemente un artículo académico que revela el tremendo potencial de esta actividad en la mejora del sistema propioceptivo en personas mayores, para quienes una buena propiocepción se convierte en un perfecto sistema de defensa contra los tropiezos y las tan temidas caídas

 

Como explica Luis García López, responsable de Fisioterapia y Osteopatía en iQtra Medicina Avanzada, “el sistema propioceptivo nos permite mantener el equilibrio, permanecer estables y movernos de forma coordinada, con lo que se convierte en un gran aliado para evitar caídas y lesiones. Además -añade- un sistema propioceptivo bien entrenado incide de forma directa en la eficiencia y la precisión de nuestros movimientos, lo que en deportes de competición puede ser la clave para el éxito”.